Vivimos en un mundo que nos genera día a día más estrés.

Nos levantamos estresados evitando llegar tarde al colegio y a la oficina. Sufrimos estrés en los itinerarios diarios y todo es urgente en el trabajo. Nos agobian las mil tareas a realizar cada día. Y el inseparable sonido del móvil nos acompaña a todas partes. Cuando regresamos a casa, toca el baño de los niños, deberes, cenas y recoger. A lo cual sumamos las tareas pendientes que intentamos llevar a cabo al mismo tiempo: la lavadora, el lavavajillas, la lista de la compra. Nuestra mente hierve. Surge un imprevisto más y la ansiedad se apodera de nosotros. Nos gustaría desaparecer.

¿Te resulta familiar?.

Esta situación afecta a nuestro bienestar físico y psicológico, muchas veces sin apenas darnos cuenta.

Hemos llegado a un punto en que ese nivel de estrés se ha convertido en nuestro nuevo “estado normal”.

Vamos a cambiar esta realidad. Un ambiente ordenado genera paz, potencia sensaciones positivas. Cuando no encontramos algo porque está perdido en el desorden de un armario, entre archivos en el ordenador o en el correo electrónico, esto nos genera estrés. Si sabemos dónde encontrar lo que buscamos (un lugar para cada cosa y cada cosa en su sitio), ahorramos tiempo y dinero y reducimos nuestro estrés.

Generemos y mantengamos orden en nuestra casa, en nuestro lugar de trabajo y en nuestro mundo digital. Los pequeños pasos en estas tres áreas se reflejan en una mejora en nuestra claridad mental.

Ganaremos tiempo y ese tiempo será de calidad porque podremos dedicarlo a aquello que más nos apetezca. Recuperaremos el control de nuestra vida.

Cuando tu mundo está ordenado y dispones de rutinas de organización, todo parece simplificarse. Ganas tiempo y ganas serenidad. Cuando llegas a casa después del trabajo, tu hogar es el hogar que quieres, no sientes estrés, sientes tranquilidad y felicidad. Las actividades diarias se simplifican y puedes acomodar los imprevistos fácilmente.

Únete a la vida SINDESORDEN.

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